viernes, 8 de noviembre de 2013

Vida, influencias e insuficiencias

La vida no es más que un conjunto de influencias. Que entran y que salen. Que vienen y se van. Que calan hondo y que no llegaron a calar.

Las influencias no son más que un referente, un héroe, un amigo genial. Un hermano, una novia, un domingo mirando el mar. Un mal amigo, un corazón roto, un día que ha salido mal. Conocer gente, ver series, las partes y el total.

La vida saca su balanza y la llena por igual. Buenas y malas. A la par. Y las buenas piden nuevas y las malas cada día pesan mas. Porque así es la vida, le gusta girar el cuello y mirar atrás. Y casi siempre que mira, le sale mal. Y entonces mira adelante y para qué vamos a hablar.

Cuando eras pequeño y tu mamá te decía "no me gusta que te juntes con ese amigo, es una mala influencia para ti" mientras tu pensabas, "tú que sabrás". Qué equivocadas están las madres siempre y sin embargo, no lo están. Porque así son las influencias, que se notan después de pasar, y solo en ojos ajenos mientras aun están. Que las buenas piden y piden, pero algunas ya no dan para más. Es una pena, pero es verdad.

jueves, 24 de octubre de 2013

Ilusión en el camino

En la vida, para ser feliz, tan solo hace falta una ilusión. Pero la ilusión es algo tan fácil como difícil de encontrar. No de atrapar, de encontrar. Su propio nombre nos lo indica. Una ilusión es tanto la emoción que se despierta cuando esperanzas conseguir un objetivo con especial entusiasmo, como el espejismo que se desvanece justo cuando estamos apunto de tocar. Aunque, quizás, ese sea su principal atractivo y, por tanto, la razón por la que sonreír, o no. Aunque, quién sabe, quizás no. 

Quizás solo el camino nos mantenga vivos, y la ansiada meta no sea más que un simple final. Porque no existen los finales bonitos. Porque los finales bonitas son los que nunca acaban. Los que no tienen fin. Quizás por esto no debemos dejar nunca de caminar, sea el camino que sea. Y quizás por esto, si se acaba el camino, solo quede improvisar.

martes, 15 de octubre de 2013

Solo porque tú quieres

De eso que te acuestas, pero no te duermes. No porque no puedas, porque no quieres. De eso que las cosas siguen igual y te da igual. No porque pases, porque tú quieres. De eso que las cosas no van mejor, pero no van mal. No porque no cansen, solo porque quieres. 

Y de esta manera no dejar que se acabe nunca la penúltima canción. Quedarte en la cama, sin dormir. No porque no puedas, sino porque no quieres.

Lori Meyers - Planilandia

lunes, 7 de octubre de 2013

De cambios que no cambian, pero cambian.

A veces, cuando más necesitas ese gran cambio. Cuando ese gran cambio, que no llega, frena cualquier atisbo de vida cotidiana. Cualquier atisbo de vida, incluso, no tan cotidiana. Aparecen cambios pequeños. De repente. Justo a tiempo. Tarde, si. Pero a tiempo. Ellos se encargan de todo, de cambiarlo todo. Aunque no todo. Pero te permiten volver a vivir, aunque sea un poco, como si no hubiese pasado nada. Porque al fin y al cabo, eso es lo que había pasado, nada.