jueves, 14 de febrero de 2013

Efímera depresión postrealidad

Nacemos completamente indefensos y sin opción alguna de supervivencia. Pero, a pesar de ello, nos protegen, nos alimentan y nos cuidan. No merecemos nada de eso, por el mero hecho de que no hemos hecho nada para merecerlo. Sin embargo, lo tenemos. Tenemos todo lo que necesitamos si haber hecho absolutamente nada a cambio. Nos inculcan desde pequeños que aunque nosotros no podamos, siempre habrá alguien que lo haga por nosotros.

Crecemos y siguen dándonos todo lo que necesitamos y lo que no necesitamos también. Crecemos rodeados de personas que hacen todo por nosotros. Personas que te dicen todo lo que te quieren, que te protegen y que te cuidan. Sin merecerlo.

Nos hacemos mayores y nos sueltan de la mano. Esas personas siguen ahí, pero se ven desde más lejos. Te siguen diciendo lo que te quieren, te protegen y te cuidan. Pero ya no saben lo que quieres. Ya no saben lo que sientes. No saben lo que haces. Creen que saben mucho, pero no saben.

Nos enseñan a confiar y a creer en algo que en realidad no existe. Porque nada es real, todo es pasajero y la única realidad absoluta es que al final tan solo quedarás tú. Tú solo. Que lo demás solo es pasajero y que no importa si dura un año, un minuto o toda la vida. Porque el tiempo lo único que determina es tiempo y nada mas.

La vida no es justa. Ni si quiera la justicia es justa. El esfuerzo no tiene recompensa. Los méritos no son más que simples hechos pasados y el pasado, pasado está. Y si nos han estado dando tanto, cuando no lo merecíamos ¿por qué van a tener que dárnoslo cuando sí lo merezcamos?

Placebo - Meds

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